sábado, 17 de septiembre de 2011


El cuerpo era caliente por dentro, y su piel suave... casi interminable, alargada hasta brazos y piernas, redondeando la cintura, esculpiendo el rostro y enmarcando el cabello. El cuerpo se movía, hacia adelante, y también hacia detrás... podía sentarse, y tumbarse; podía caminar durante muchas horas y saltar y correr, incluso mantenerse flotando en el agua. El cuerpo también podía acercarse a otros cuerpos para realizar movimientos conjuntos, podía besar a otro cuerpo, acariciar a otro cuerpo, estar parcialmente en el interior de otro cuerpo, o lastimar a otro cuerpo. El cuerpo podía cambiarse, sus músculos podían ser desarrollados, o acumular grasas hasta engordarlo. El cuerpo enfermaba de tanto en tanto, la mayoría de veces de manera pasajera, otras de forma irreparable. El cuerpo a veces también era objeto de heridas, superficiales o profundas, de arañazos y de cortes; en ocasiones dejaban señales o cicatrices. Había partes del cuerpo que podían romperse y entonces eran tratadas para su recuperación, en los casos más extremos algunas partes del cuerpo se perdían para siempre.


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