jueves 24 de noviembre de 2011

Arritmia # 8 ( Aguas Negras )


Habría querido creer en tu boca,
en el cielo de tu paladar.
En lugar de pollas que rozaban tus labios.
En una lengua angélica serpenteando entre tus piernas.

Del lado de los demonios, siempre tan dispuestos.
Opiácea amapola.
y tenedores imantados.
Y siempre la lluvia,
y siempre la misma esquina, y la misma carrera.

Después del tumulto de la sangre
los pulmones se vacían,
y los años aplastan las calles
drenando las venas
como si nunca nada hubiera palpitado.

Tras la nada, todo es complicado,
y hay que levantar nuevas prisiones
porque el monstruo resucita cada madrugada
y se alimenta con los huesos de la certidumbre.

Y sin saberlo,
porque siempre hay ignorancia,
inundaciones de ignorancia dentro de las farolas
que por las noches arrojan luz ignorante
sobre las calles que ya no recuerdan nada.

La puerta nunca se cierra del todo
para que el monstruo pueda entrar a deshoras.
Monstruo ante el espejo,
monstruo ante la mesa, de dos a cuatro.
Monstruosidad doméstica
vestida, igualmente, de persona corriente.

Y de manera sigilosa,
de idéntico reflejo,
colocada ante mi.

Bajo la lengua,
como una droga,
en el cielo de tu paladar
donde el esperma se derrama.

Como tiempos remotos,
pulverizados por el mazo del destino.
Así quedamos bajo la lluvia,
arrastrados calle abajo,
en suspensión sobre aguas negras.
Líquidos sin cuerpo,
gastados
y prestos a evaporarse
en cuanto salga el sol.


2 Comentarios.:

  1. este latido cardiaco no deja indiferente.

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  2. Cada vez que lo leo me gusta más.

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