Todo es mejor en verano. Pase lo que pase, asegúrate de que sea en verano, jamás en invierno... el invierno es una estación triste, hasta para morir; las calles están frías, las casas están frías, las sábanas están frías, hasta el alma se congela en invierno... el alma, para los que todavía la conservan... algunos la guardan igual que se guarda a la fruta en esas latas de almíbar ligero... troceada y sin vida, pero dulce al paladar. El invierno es para los presuntusosos, sí, presuntusosos... Dios, qué especie tan horripilante.
No volveré nunca a quejarme del verano, lo hice alguna vez? Sí, supongo que sí, en varias ocasiones además, y de manera pública... sería el sudor... o la desidia... o los dos a la vez. Bueno, las personas cambian... cambian de gustos, de filias, de fobias... yo también cambio, aunque parezca irrelevante. Si nada volviera a cambiar nunca, sería soportable...?... ese era mi plan, un estúpido plan visto ahora... porque para ejecutar ese plan habría necesitado de un escenario sin vida... pero era mi plan, como he dicho... mi-estúpido-plan.
De un modo, o de otro... acabas de los nervios y fumando sin parar, durmiendo pocas horas... y deseando que el infinito se acabe cuanto antes. Por eso pienso en el verano... y en un pueblo que durante el día ha sido bañado por el sol. Imagino la noche, con las hojas de las ventanas abiertas... algún grillo... poca ropa rozándome la piel... y sobretodo, descansando, durmiendo a pierna suelta... sin que nadie espere nada de mí a la mañana siguiente.
Dios mío....cuanta naturalidad al escribir, da la sensación de que te estás quedando desnudo, limpio de ropajes y de máscaras...Sencillez, frescura en tus letras que transmiten añoranza pero no dolor plomizo.....sí, me gusta leer esto en ti.
ResponderSuprimirpasaba por aquí (como todos los días)
ResponderSuprimir...............
ResponderSuprimir....
ResponderSuprimirA usted le da igual que se le espere como agua de Mayo. Venga...vamos..
ResponderSuprimirhombre de Dios, no sea perezoso y escriba!